sábado, 29 de septiembre de 2012

SAN MIGUEL ARCÁNGEL , SU CORONILLA Y LAS PROMESAS A SUS DEVOTOS



    En una aparición a la Sierva de Dios, Antonia d´Astonac, religiosa carmelita de Portugal, hacia el año 1750, el Príncipe de los Ángeles pidió que se compusieran en su honor nueve salutaciones, correspondientes a los Nueve Coros de los Ángeles, las cuales consistirían cada una en la recitación de un Padrenuestro y tres Avemarías.

      El 8 de Agosto de 1851, el Papa Pío IX concedió indulgencias a quienes rezasen esta Corona en honor de San Miguel Arcángel. También se creó un rosario especial para la recitación de la Corona que había solicitado el Arcángel.


      Prometió el glorioso Arcángel que quien le honrase de esta manera antes de la Sagrada Comunión, sería acompañado a la Sagrada Mesa por un ángel de cada uno de los nueve coros. Y quienes rezasen todos los días estas nueve salutaciones, les prometió además su asistencia y la de los santos ángeles durante su vida y que después de la muerte los libraría del Purgatorio a ellos y a sus allegados.





MODO DE REZAR EL ROSARIO O CORONILLA
DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL


Por la señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor Dios nuestro + .
En el nombre del Padre + del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

- Dios mío, ven en mi auxilio

   Señor, date prisa en socorrerme.

- Gloria al Padre...  

   SALUTACIÓN I. Un Padrenuestro y tres Avemarías al primer coro angélico.
Por intercesión del Glorioso Arcángel San Miguel y del celeste coro de Serafines, suplicamos al Señor nos haga dignos de una llama de perfecta caridad. Amén
.

   SALUTACIÓN II. Un Padrenuestro y tres Avemarías al segundo coro angélico.
Por intercesión del Glorioso Arcángel San Miguel y del coro celeste de Querubines, quiera el Señor concedernos la gracia de abandonar el camino del pecado, y de correr por el de la perfección cristiana. Amén.


   SALUTACIÓN III. Un Padrenuestro y tres Avemarías al tercer coro angélico.
Por intercesión del Glorioso Arcángel San Miguel y del sagrado coro de los Tronos, infunda el Señor en nuestros corazones un espíritu de verdadera y sincera humildad. 

Amén.

   SALUTACIÓN IV. Un Padrenuestro y tres Avemarías al cuarto coro angélico.
Por intercesión del Glorioso Arcángel San Miguel y del coro celeste de las Dominaciones, quiera el Señor concedernos la gracia de poder dominar nuestros sentidos y corregir las pasiones depravadas. Amén.


   SALUTACIÓN V. Un Padrenuestro y tres Avemarías al quinto coro angélico.
Por intercesión del Glorioso Arcángel San Miguel y del celeste coro de las Potestades, dígnese el Señor librar nuestras almas de las asechanzas y tentaciones del demonio. Amén.


   SALUTACIÓN VI. Un Padrenuestro y tres Avemarías al sexto coro angélico.
Por intercesión del Glorioso Arcángel San Miguel y del coro de las admirables Virtudes celestiales, no permita el Señor que caigamos en las tentaciones, sino que nos libre de todo mal. Amén.


   SALUTACIÓN VII. Un Padrenuestro y tres Avemarías al séptimo coro angélico.
Por intercesión del Glorioso Arcángel San Miguel y del coro celeste de los Principados, dígnese Dios llenar nuestras almas del espíritu de verdadera y sincera obediencia. Amén.


   SALUTACIÓN VIII. Un Padrenuestro y tres Avemarías al octavo coro angélico.
Por intercesión del Glorioso Arcángel San Miguel y del coro celeste de los Arcángeles, quiera el Señor concedernos el don de la perseverancia en la fe y en las obras buenas, para que podamos conseguir la gloria del paraíso. Amén.


   SALUTACIÓN IX. Un Padrenuestro y tres Avemarías al noveno coro angélico.
Por intercesión del Glorioso Arcángel San Miguel y del coro celeste de todos los Ángeles, dígnese el Señor concedernos que nos guarden en la presente vida mortal, y después nos conduzcan a la gloria eterna de los cielos. Amén. 




A CONTINUACIÓN SE REZAN CUATRO PADRENUESTROS:

el primero a San Miguel, el segundo a San Gabriel, el tercero a San Rafael, y el cuarto a nuestro Ángel Custodio.


Se concluye este ejercicio con la siguiente antífona y después una oración final:


     Gloriosísimo Príncipe San Miguel Arcángel, Cabeza y Jefe de los Ejércitos Celestiales, Depositario de las almas, Vencedor de los espíritus rebeldes, doméstico en la real morada de Dios, nuestra guía admirable después de Jesucristo, y de excelencia y virtud sobrehumanas; dignaos librar de todo mal a todos los que acudimos a Vos con confianza, y haced por medio de vuestra protección incomparable que adelantemos cada día en servir fielmente a nuestro Dios.

- Rogad por nosotros, oh gloriosísimo San Miguel arcángel, príncipe de la Iglesia de Jesucristo.

 
   Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.

 
ORACIÓN FINAL



Omnipotente y Sempiterno Dios, que con un prodigio de bondad y misericordia para la salvación de los hombres elegisteis por Príncipe de vuestra Iglesia al Gloriosísimo San Miguel Arcángel; os suplicamos nos hagáis dignos de que con su benéfica protección nos libre de todos nuestros enemigos, para que ninguno de ellos nos moleste en la hora de nuestra muerte, sino que seamos conducidos por él a la presencia de Vuestra Divina Majestad. Por los méritos de Nuestros Señor Jesucristo. Amén.





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