lunes, 20 de noviembre de 2017

ANIVERSARIO DEL MARTIRIO DE JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA, Fundador de Falange Española de las JONS

"Ojalá fuera la mía la última sangre española
 que se vertiera en discordias civiles. 
Ojalá encontrara ya en paz el pueblo español,
 tan rico en buenas calidades entrañables, 
la Patria, el Pan y la Justicia."




"Creo que nada más me importa decir respecto a mi vida pública. En cuanto a mi próxima muerte, la espero sin jactancia, porque nunca es alegre morir a mi edad, pero sin protesta. Acéptela Dios Nuestro Señor en lo que tenga de sacrificio para compensar en parte lo que ha habido de egoísta y vano en mucho de mi vida. Perdono con toda el alma a cuantos me hayan podido dañar u ofender, sin ninguna excepción, y ruego que me perdonen todos aquellos a quienes deba la reparación de algún agravio grande o chico..."




Falange Española considera al hombre como conjunto de un cuerpo y un alma; es decir, como capaz de un destino eterno, como portador de valores eternos
Así, pues, el máximo respeto se tributa a la dignidad humana, a la integridad del hombre y a su libertad

(Del Testamento de José Antonio)




¡¡¡ VIVA CRISTO REY !!!
¡¡¡ ARRIBA ESPAÑA !!!

domingo, 19 de noviembre de 2017

DESDE EL PÚLPITO: SOBRE EL ESTADO DE ÁNIMO Y EL CARÁCTER


  

   Ave María Purísima, sin pecado original concebida

     El buen católico en su lucha por ser grato a los ojos de Dios, tiene deseos de sostener una cordial amistad con todos, llevarse bien, ser justo, no faltar al respeto, es decir, ser bueno; enfrenta una dificultad cuando se le juzga mal [no conforme a la verdad], cuando se le calumnia, roba, difama, hay injusticias, y demás cosas propias de la vida cotidiana en el mundo, donde hay buenos y malos.

     El buen católico se enoja por lo regular y en su afán por hacer justicia, normalmente es agresivo en las formas y se excede un poco; pecando por lo regular, al menos con su pensamiento. Esto le provoca tristeza, enojo, sentimiento de culpa y se le forma una imagen muy difícil de la santidad de vida en el mundo actual.

     Tenemos que hacer algunas anotaciones:

   1º Los problemas son parte de la vida.- El buen católico es un ser humano, con sus estados anímicos, con las dificultades propias de la vida, donde lo normal es tener problemas humanos, porque tratamos con seres humanos, por lo cual no debe extrañarnos y mucho menos imaginar una vida sin problemas, pues, eso sería extraño. Nuestro Señor Jesucristo, Dios y hombre verdadero, siempre tuvo problemas.

   2º Resolver los problemas sin pecar.- Lo que el buen católico debe aprender es a resolver los problemas de cualquier género sin pecar, sí, reclamar lo justo, decir la verdad, pero sin pecar: Irascimini, et nolite peccare. "Airaos, y no pequéis" San Pablo a los Efesios IV, 26; Es decir si es necesario enojarse, discutir inclusive, reclamar lo justo; hacerlo sin pecar, sin ofender, si decir mentira, sin usura, siempre con la santa intención de dar testimonio de la verdad, de la justicia y de la paz.




   3º Los estados anímicos.- Buen católico: los estados anímicos, el qué y cómo me siento, no son norma de santidad ni amistad con Dios Nuestro Señor; independientemente del cómo se sienta, usted no quebrante la Santa Ley de Dios.

   4º No se enoje si hablan mal de Usted.- Es muy difícil ser querido y amado de todos, Nuestro Señor Jesucristo tuvo en contra a los judíos siempre, hasta que lo mataron, así que revistase de paciencia, ofrezca a Dios sus sentimientos y con alegría lleve la cruz de la contradicción. "No esté tu paz en la boca de los hombres; pues si pensaren de ti bien o mal, no serás por eso hombre diferente." Imitación de Cristo, Libro III, capítulo XXVIII.

   5º Los respetos humanos.- No cometa el error de querer ser el amigo de todos, de pensar constantemente en lo que van a pensar de Usted. Se debe obrar por Dios, conforme a los mandamientos, independientemente si le agrada o desagrada al mundo entero.

Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



sábado, 18 de noviembre de 2017

NUESTROS PASTORES (XII): BUENAVENTURA CODINA Y AUGEROLAS, OBISPO DE CANARIAS



     Buenaventura Codina y Augerolas nació el 3 de Junio de 1785 en Hostalrich, provincia de Gerona, España. Hijo de un herrero, creció en una familia numerosa de ocho hermanos. Realizados los estudios primarios completó su formación en la Universidad de Cervera donde se graduó en Filosofía y Teología.

     Ingresó en la Congregación de la Misión de San Vicente de Paúl en la que llegó a ser Visitador Superior de la Congregación en España en al año 1841. 

     Una vez que se incorporó a la Comunidad de Badajoz en 1828, fue el brazo derecho de los Visitadores, recayendo en él desde 1833 todo el peso de la superioridad de la Casa Central en donde se formaban las nuevas generaciones y se organizaban numerosas tandas de ejercicios espirituales para seglares, sacerdotes y ordenándoos, El 24 de Julio de 1834 se produce si estallido de las célebres matanzas de religiosos.




OBISPO DE CANARIAS

     Propuesto por el Gobierno de la Reina Isabel II para el Obispado de Canarias, llegó a Las Palmas de Gran Canaria, capital de su nueva Diócesis, el 14 de Marzo de 1848. 

     Al llegar a la Diócesis se encuentra con un Seminario que presentaba un estado deplorable. El número de alumnos era exiguo, apenas unos catorce, No se admitían más por falta de local disponible. Como rector del Seminario al que era entonces cura ecónomo de Artenara, el Rvdo. Don Pedro González, y en unión con él sigue personalmente si nuevo plan de formación académica y espiritual de los alumnos, Hacia si final de su episcopado encomienda a los jesuitas la dirección del Seminario que en ese momento no sólo llegó a tener un número muy elevado de alumnos (unos 50) sino que se convirtió en uno de los principales centros culturales y educativos de la región.

     El Cabildo Catedral se hallaba en igual estado de postración y casi de extinción. Gracias a las gestiones hechas personalmente por el Obispo Codina ante la Corte logran recomponer el Cabildo y se ocupan todas la prebendas en clérigos que destacan no sólo por sus cualidades intelectuales, sino pastorales, como si Arcediano Rafael Monje o los hermanos Jacinto y Rafael Pantoja.




     Jamás dejó el Obispo Codina de pertenecer en cuerpo y alma al espíritu de la Congregación de la Misión, de la cual nunca quiso separarse. Ya en su viaje de ida a Canarias le acompañó el entonces sacerdote del clero secular y más tarde santo,  Antonio María Claret y Clará, con la única finalidad de misionar su Diócesis. Estas comenzaron en la Catedral del 20 de Marzo de 1848 con un fruto tan extraordinario que al decir de muchos historiadores que para conocer la trayectoria de la Iglesia en Canarias hay que dividirla en antes y después de la misión del P. Claret. El misionero nunca se vio solo, pues el mismo Obispo explicaba cada día un punto de la doctrina cristiana’ e impartía el sacramento de la penitencia en la misma catedral y en ocasiones en otros templos a los que podía acudir. Este talante misionero lo ejerció Codina con igual intensidad en las dos Visitas Pastorales que hizo por toda la Diócesis.

LA EPIDEMIA DE CÓLERA

     El 8 de Junio de 1851 se declaró oficialmente la epidemia del “cólera morbo” que al parecer había sido importada desde Cuba. El terror se apoderé de la población y las tres cuartas partes de la población huyó a los pueblos del interior. Huyeron también las autoridades civiles, militares y judiciales. Los cuatro párrocos de la ciudad recorrían cada día con la Unción de enfermos los barrios extremos de su feligresía y el Obispo Codina acompañado de su hermano visitaba los más cercanos de Triana y Vegueta, regresando sólo al mediodía a su Palacio, para tomar una breve comida, y luego continuar hasta el anochecer en esta tarea.

     Muertos varios capellanes del hospital de San Martín, y no teniendo con quien sustituirles se trasladó el mismo al establecimiento, donde pasaba todo el día ejerciendo de capellán y enfermero. Por fin el 9 de Agosto la epidemia se declaró finalizada, pero la población de Las Palmas se vio reducida a la mitad. La epidemia dejé como rastro generalizado una situación grave de miseria. De este despojo en favor del necesitado el hecho de su renuncia a la Gran Cruz de Isabel la Católica, pues decía que ese dinero estaría mejor empleado en los pobres de su Diócesis, llevando como pectoral una sencilla cruz de madera.




EXPULSADO DE LOS PADRES PAÚLES

     Los últimos años de su vida los pasó sumido en una profunda noche oscura. Todo parece indicar, según afirma su paje, que si P. Etienne, Superior de la Congregación, le notificó su expulsión de la misma por no haber dado cuenta de su nombramiento de Obispo y haberse consagrado sin su autorización. El Obispo le contestándole cuenta de la triple renuncia que hizo a su obispado y si precepto de obediencia con que si Papa le obligó a aceptar si cargo. Estas amargas circunstancias originaron, en palabras del paje cronista, “la decadencia física vertical del Sr. Obispo”. Finalmente un accidente en la parroquia de Tafira le originó una hidropesía que le ocasionó la muerte si 18 de Noviembre de 1857.




viernes, 17 de noviembre de 2017

CANARIA MARTIRIZADA EN EL MADRID ROJO

     En el municipio grancanario de Santa María de Guía, Doña María del Pino Bolaños tuvo su primer parto el 10 de Agosto de 1896, festividad de San Lorenzo, Diácono y Mártir. La criatura era una niña y de acuerdo con su esposo, Juan Dolores Díaz, le pusieron por nombre Lorenza. Como el santo español tuvo una vida de diaconía o servicio a los pobres y enfermos, y una muerte martirial, derramando su sangre por Nuestro Señor Jesucristo. Los padres esperaron cinco días para bautizar a su primera hija. Esperaron al día 15, Solemnidad de la Asunción de la Virgen, fiesta patronal de Santa María de Guía. 



Confirmada por el Padre Cueto el día de San Felipe Neri

     El Sacramento de la Confirmación lo recibió la niña Lorenza el 26 de Mayo de 1900, festividad de San Felipe Neri, de manos del Obispo Fray José Cueto, Pastor bueno y padre de los pobres que dejó huella de santidad entre los canarios. Fue su madrina Doña María del Socorro Díaz. Desde aquel momento su corazón comenzó a dilatarse de amor y de gracia hasta volar en pocos años hacia lo más alto de la santidad.



Vida familiar y vocación religiosa 

     Cuatro hermanos tuvo Lorenza: Manuel, Blasina, Juan Jesús y José Ignacio. Gracias al testimonio de estos dos últimos conocemos muchos detalles de la vida personal y familiar de Lorenza. Eran muy pobres, de tal modo que vivían en cuevas de los altos de Guía, a quince kilómetros de la ciudad. El padre y su hijo Manuel eran jornaleros eventuales. Ante esta situación tan precaria, ambos emigraron a Cuba. Lorenza, que entonces tenía doce años, asumió las tareas de la casa para ayudar a su madre que se puso a trabajar en el campo. Pero su tarea fue también educativa y catequética. El testimonio del hermano menor José Ignacio, oficial de la administración de Justicia de Las Palmas de Gran Canaria, es, a la vez, conmovedor y elocuente: 

     “Lorenza era el brazo derecho de mi madre en el cuidado de todos nosotros. Vivimos en nuestra infancia en unas condiciones muy precarias; tanto es así que se trataba de cuevas. Primero en una cueva sola, después en otra con una casa de obra adosada y posteriormente en otra cueva de las mismas características, hasta que nos alquilaron una casa en forma de “ele”. 


   Viviendo en la segunda de las cuevas, mi hermana, junto con mi madre, nos daba clase clases de primaria y nos enseñaban la Doctrina y el Catecismo. Mi hermana también nos enseñó a rezar con gran piedad y ella era quien dirigía el rosario...Mi hermana Lorenza se dedicaba a la enseñanza primaria de los niños de aquel entorno y a las tareas de casa... Muchos días entre semana y siempre los Domingos se recorría quince kilómetros de ida y quince de vuelta, por caminos pedregosos y polvorientos, únicos que existían para ir a la Santa Misa...”



El Obispo Fray José Cueto confirmó en la Fe Católica 
a Sor Lorenza el 26 de Mayo de 1900



En el Barrio de San Juan


     Gracias al esfuerzo de todos, Doña Pino y sus hijos pudieron conseguir una casa en el Barrio de San Juan, a pocos kilómetros de la ciudad. De esta época habla el testimonio de su hermano Juan Jesús. Es una hermosa descripción o retrato de las virtudes de Lorenza dentro del hogar familiar:

     “Su expresión era de humildad perenne, nunca tuvo un mal gesto para su madre, hermanos ni vecinos; deseosa de hacer el bien y ayudar al necesitado. Una tía enfermó grave y ella primero y Blasina después, fueron auténticas enfermeras de aquella. Nunca faltaron a Misa en los domingos y días de guardar, y cuando vivíamos en San Juan, barrio más cercano a la ciudad, diariamente salvo raras excepciones, acudía a Misa, teniendo como norma casi constante, reunir y llevar a la Virgen las mejores flores de su pequeño y modesto jardín, que cuidaba con especial esmero. Para ella no había más satisfacción que poder leer, hablar o comentar libros y pasajes de la vida de Cristo y de los Santos. Pero todo ello sin alharacas, al contrario, en la intimidad familiar, recogida siempre y concentrado su ánimo en el amor de Dios.”

     Entre los libros que Lorenza leía con asiduidad estaba “Camino Recto”, de San Antonio María Claret. El Santo estuvo en Canarias en los años 1848 y 1849. La Misión de Santa María de Guía tuvo lugar desde el 14 de Agosto al 7 de Septiembre de 1848. El Obispo de Canarias Buenaventura Codina, de la Congregación de los Padres Paúles, que había llegado a la isla acompañado del misionero apostólico Claret, dijo de aquella misión en Guía “que dio un gran impulso a la piedad de los fieles”. Esa piedad es la que había recibido la familia Díaz Bolaños de sus antepasados y que Lorenza siguió transmitiendo a sus hermanos y vecinos. 

El hospital de “San Roque” de las Hijas de Caridad


     Lorenza, cada vez que bajaba a la ciudad de Guía para asistir a la Santa Misa, no dejaba de visitar el Hospital de San Roque, regentado por las Hijas de la Caridad. Allí consolaba a los enfermos y convivía con las religiosas. Allí surgió su vocación, por lo que decidió darse totalmente a Dios para servir a los pobres. Ingresó primero en el colegio de San Agustín de Las Palmas, donde ayudaba a las hermanas y estudiaba, al mismo tiempo que se afianzaba su vocación. Guiada y acompañada por Sor Pilar Rodríguez, comenzó el Postulantado en el Hospital de San Martín, a principios del año 1921. Más tarde, su hermana Blasina, seguiría sus pasos e ingresaría también en la Compañía de Hijas de la Caridad.

VIDA RELIGIOSA Y MARTIRIO DE SOR LORENZA 

     En el Hospital de San Martín de Las Palmas hizo el Postulantado la joven Lorenza Díaz Bolaños. Tres meses fueron suficientes para discernir su vocación y pedir el ingreso en la Compañía de Hijas de la Caridad. “Ninguna hermana tuvo la menor queja de ella y cuando se fue a la Península, todas decíamos de ella: será una buena Hija de la Caridad.”

Enfermera en el Instituto de Reeducación Profesional de Inválidos del Trabajo


     Sor Lorenza se trasladó a Madrid en Abril de 1921 para hacer el seminario de formación. A los seis meses fue destinada al Instituto de Reeducación Profesional de Inválidos del Trabajo, ubicado en Carabanchel Bajo. Este centro había sido fundado y encomendado a la Hijas de la Caridad por la reina regente Doña María Cristina en 1887. A Sor Lorenza se le asignó el servicio del quirófano y atención a los enfermos intervenidos quirúrgicamente. Ella era la encargada de organizar las clínicas, quirófano, gabinete de radiografías y fisioterapia, con los adelantos más modernos de aquella época. Estudió enfermería y obtuvo el título en la escuela de enfermeras del Hospital Militar de Carabanchel. Más tarde realizó un curso intenso en Cádiz para especializarse como practicante de quirófano, asistiendo a todas las operaciones como instrumentista, oficio que desempeñaba con tal serenidad y acierto, que los doctores no querían más ayudante que a ella. El testimonio escrito de Sor Concepción González es muy elocuente: “Joven y con muchos ánimos de trabajar, se entregó con todo su con todo su ser al servicio encomendado....Podíamos decir que muy pronto Sor Lorenza fue la supervisora del centro.” dado....Podíamos decir que muy pronto Sor Lorenza fue la supervisora del centro.” 


     A los cinco años de vocación emitió por primera vez sus votos el día 1 de Mayo de 1926. Al año siguiente, en 1927, su hermana Sor Blasina, terminado su seminario fue enviada al Asilo de Ciegos de Madrid y, poco después, fue destinada a la misma comunidad de Sor Lorenza. La Providencia quiso que se reencontraran las dos hermanas y que juntas vivieran en la nueva familia de las Hijas de la Caridad. La conducta de Sor Lorenza, en palabras de la Visitadora Provincial Sor María Sanz, “era la de una verdadera Hija de la Caridad. Amaba a Dios; ese amor lo reflejaba en su conducta con los pobres a quienes servía con amor y solitud maternal. Era incansdable en el trabajo. Con las hermanas muy deferente, alegre y recogida al mismo tiempo.”

Amenazas de un celador


     En los años previos a la guerra civil de 1936 algunos celadores y enfermos hostigaron abiertamente a las Hermanas; este es el acaso de Sor Lorenza Díaz Bolaños. El testimonio es de una compañera de comunidad que la conoció y convivió con ella. Un celador simulando estar enfermo se desnudó ante ella para provocarla. Sor Lorenza le pidió que se cubriese y le guardase respeto. Su serenidad y firmeza, fiel a su voto de castidad, irritó al joven que le dijo: “Pronto me las pagarás”. Como él no hiciese caso, se lo dijo al Director médico, quien le llamó la atención. El celador enfadado re
pitió su amenaza, que pronto cumpliría. Su hermana Blasina, encargada de la despensa, también sufrió afrentas y ofensas. Sor Lorenza la invitaba a la paciencia, al perdón y a sufrir todo por amor a Dios y a la Religión Católica.






Persecución y martirio

     Las Hijas de la Caridad fueron expulsadas del Instituto de Reeducación de Inválidos el 23 de Julio de 1936, quedando el centro en manos de enfermeras laicas. Después de solicitar refugio en varios lugares, lo encontraron en la calle Lope de Vega, nº 13, muy próxima a la vivienda de la Casa Central. Los dueños eran conocidos de las Hermanas y allí fueron acogidas Sor Lorenza y su hermana Sor Blasina. Hacían vida de catacumbas, viviendo la Fe clandestinamente y ayudando con prudencia en cuanto podían a los hospedados y refugiados. Allí estuvieron hasta el 16 de Noviembre. Sor Blasina que pudo luego huir a Valencia y regresar a Las Palmas, refirió en el proceso el prendimiento de su hermana y de Sor Josefa Gironés: “Los milicianos se presentaron en casa a hacer un registro entre los que venía uno que había sido enfermero en la Casa de Inválidos, que por su mala conducta fue reprendido varias veces por mi hermana Lorenza. Al día siguiente, que era el mismo día en que estaba ardiendo el Noviciado de las Hijas de la Caridad de la calle Jesús, volvieron los milicianos entre los que no venía el citado enfermero y, en cambio, entre ellos venía el miliciano conocido por el nombre de “El Campesino”. Se llevaron a Sor Lorenza y luego a Sor Josefa Gironés que estaba refugiada en el número 11 de la misma calle. Las sacaron engañadas diciéndoles que necesitaban enfermeras y en Las Vistillas las mataron por ser buenas Hijas de la Caridad.” Las Vistillas están muy cerca de la catedral de La Almudena de Madrid. 

     Sus cuerpos se pudieron recuperar en 1941 tras haber sido identificadas las fosas del cementerio del Este en que fueron enterrados después de su asesinato. Sus cuerpos fueron trasladados a la cripta que tiene la Compañía de las Hijas de la Caridad en el cementerio de San Isidro. Cuando se terminó el proceso diocesano se llevaron definitivamente a una pequeña capilla ubicada en el lateral de la iglesia de la Casa Provincial, en la calle José Abascal. 




¡VIVA CRISTO REY!



jueves, 16 de noviembre de 2017

SANTA GERTRUDIS LA GRANDE: AMIGA DEL PURGATORIO


     Nació el 6 de Enero de 1256 en Eisleben (Turingia). A los cinco años de edad, fue enviada a estudiar al monasterio benedictino de Helfta donde su maestra, Santa Matilde, era su hermana de sangre y abadesa. Las dos santas estaban muy unidas en el amor al Señor. Gertrudis era muy atractiva e inteligente. Con el tiempo tomó el hábito en el mismo convento. Era amiga de Santa Mechtilde of Hackeborn +1298, quien era de la misma comunidad y también tenía una especial devoción al Corazón de Jesús.

     Aun antes que Nuestro Señor se apareciera a Santa Margarita María, Santa Gertrudis la Grande tuvo una experiencia mística del Sagrado Corazón de Jesús.




     Santa Gertrudis se adelantó a su tiempo en ciertos puntos, como la Comunión frecuente, la Devoción a San José y sobre todo, la Devoción al Sagrado Corazón. Con frecuencia hablaba del Sagrado Corazón con Santa Matilde y se cuenta que en dos visiones diferentes reclino la cabeza sobre el pecho del Señor y oyó los latidos de Su Corazón.

     Santa Gertrudis sufrió diez años de penosas enfermedades y murió el 17 de Noviembre de 1301 o 1302. Tenía alrededor de los cuarenta y cinco años.

     A la Santa se le atribuyen cinco libros que componen el "Heraldo de la amorosa bondad de Dios" (Comúnmente llamados "Revelaciones de Santa Gertrudis"). El primero fue escrito por amigos íntimos de la santa después de su muerte, el segundo fue escrito por la santa y los restantes fueron compuestos bajo su dirección.

     Sus escritos relatan visiones, comunicaciones y experiencias místicas. Habla de un rayo de luz, como una flecha, que procedía de la herida del costado de un crucifijo. Cuenta también que su alma, derretida como la cera, se aplicó al pecho del Señor como para recibir la impresión de un sello y alude a un matrimonio espiritual en el que su alma fue como absorbida por el corazón de Jesús. Enseña al mismo tiempo que "la adversidad es el anillo espiritual que sella los esponsales con Dios".
     Ni Santa Gertrudis ni su hermana fueron canonizadas formalmente, pero el Papa Inocencio XI introdujo el nombre de Gertrudis en el Martirologio Romano en 1677. También el Papa Clemente XII ordenó que se celebrase su fiesta en toda la Iglesia de Occidente.


ORACIÓN QUE LIBERA 1000 ALMAS DEL PURGATORIO
revelada a Santa Gertrudis






miércoles, 15 de noviembre de 2017

TODOS LOS FIELES DIFUNTOS DE LA ORDEN DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN

     Los miembros de la Familia del Carmelo, unidos por un mismo amor a Jesucristo, Redentor del género humano y por la íntima unión con Su Amadísima Madre, Nuestra Señora, reciben consuelo y alegría de estos dos amores no sólo aquí en este mundo terrenal, sino que, inclusive tras cerrar los ojos para abrirlos en la eternidad, gozan en el Bendito Purgatorio del mismo afecto y protección.

     Así como ayer hacíamos memoria de todos los Santos y Bienaventurados Carmelitas que ya están en el Paraíso, hoy recordamos con piedad fraternal a cuantos vistieron el Escapulario y ahora están retenidos en la Cárcel de Amor del Purgatorio. 




     Si atendemos a diferentes revelaciones y a la misma piedad de Nuestra Señora por sus hijos predilectos, hemos de tener por seguro que esta Madre de Misericordia, visita habitualmente a sus hijos del Purgatorio para llevarles la alegría de Su presencia, que no sólo les alivia en sus penas, sino que en no pocas ocasiones, constituye el tramo final de la purga por los pecados cometidos en su vida terrenal.

     Recemos hoy especialmente por esas almas devotas que llevaron son santo orgullo el Escapulario, que demostraron ser hijos y esclavos fieles de la Reina y Señora del Universo, pero que debido a la debilidad humana, dejaron pendiente algunas penas que ahora saldarán en el Purgatorio.

     No dejemos de ofrecer la Santa Misa de hoy por los Difuntos Carmelitas; ojalá que el rezo tranquilo del Santo Rosario lo podamos recitar también por esas Benditas Ánimas, así como cualquier sacrificio, por pequeño que sea, que seguro será de mucho alivio en medio de sus penas. Pero sobre todo, pensemos con cariño en esas pobres Almas, en su ejemplo de entrega a Nuestra Señora mediante Su Escapulario y que seamos también nosotros fieles en su uso y, sobre todo, en nuestra consagración personal a la Reina y Madre del Carmelo.



martes, 14 de noviembre de 2017

TODOS LOS SANTOS Y BIENAVENTURADOS DE LA ORDEN DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN


     La Santa Iglesia Católica y en particular la Orden del Carmen -la Antigua Observancia y los Descalzos- hace memoria hoy de todos sus Santos y Bienaventurados que ya gozan de la Visión Beatífica en el Cielo.



     Durante su vida en este mundo, se constituyeron en verdaderos carmelitas, puesto que fueron moldeados bajo la figura maternal de Nuestra Señora la Virgen María; tuvieron la dicha de haber vivido en intimidad con Ella y de Ella ser verdaderos Apóstoles y Esclavos. De Nuestra Señora aprendieron a vivir en Cristo y sólo de Su Amor; en Ella se inspiraron para entregar su vida a la Iglesia Católica y a las almas...
     Que el ejemplo de estos Santos, sirva para suscitar nuevas generaciones de santidad en estos tiempos de Apostasía generalizada; jóvenes santos de hoy, que revestidos del Bendito Escapulario del Carmen, testimonien lealtad a la Doctrina Católica de siempre, aunque esa santidad haya de ser vivida en las catacumbas de la resistencia.

LA GRAN FAMILIA DEL CARMELO



          La Gran Familia del Carmelo se divide en dos partes: Religiosos y Cofrades. Los Religiosos, que forman la parte principal de la Orden, se dividen en Orden Primera (frailes), Orden Segunda (Monjas) y la Orden Tercera (seglares, solteros, casados y viudos). Mientras que los Cofrades, son todos aquellos que llevan impuesto el Bendito Escapulario y que, sin pertenecer propiamente a la Orden, se benefician de las gracias espirituales de la misma: Santas Misas, oraciones, sacrificios... todo lo que los religiosos carmelitas consigan de provecho espiritual, redunda en los Cofrades del Escapulario.

           Si ha leído este artículo y aún no lleva impuesto el Escapulario de Nuestra Señora del Carmen, ¿a qué espera para llevarlo? El Escapulario NO ES un talismán ni actúa por sí solo; necesita de un sacerdote católico que se lo imponga y cumplir con tres requisitos: vestir el Escapulario día y noche, guardar castidad según el estado del cofrade y rezar a diario el Santo Rosario

           Se presupone que en todo lo demás, el Cofrade del Escapulario del Carmen ha de procurar ser un católico ejemplar, cumpliendo la Santa Ley de Dios y las disposiciones de la Santa Madre Iglesia.



LA QUE TODO PUEDE OBTENER DE LA VOLUNTAD DE DIOS




lunes, 13 de noviembre de 2017

SAN DIEGO DE ALCALÁ, EL FRAILE PORTERO

     
Breve semblanza de San Diego de Alcalá
     San Diego nació en una familia pobre pero muy cristiana, en la sevillana localidad de San Nicolás del Puerto en torno a 1400. Siendo joven se decidió a vivir como ermitaño. Poco después se trasladó a Arrizafa, cerca de Córdoba, en cuyo convento profesó como fraile lego en los Menores de la Observancia Franciscana. Desde este lugar comienza su itinerario limosnero y misional por incontables pueblos de Córdoba, Sevilla y Cádiz, dejando detrás de su paso una estela de caridad y milagros que aún pervive en las tradiciones lugareñas de no pocos de esos pueblos.


     Fue de peregrino a Roma por el Jubileo de 1450 y la canonización de San Bernardino de Siena. En ese tiempo una epidemia azotó la ciudad romana y San Diego ayudó como enfermero por tres meses. Muchos sanaron milagrosamente.
     Cierto día, un niño sufrió graves quemaduras por quedarse dormido dentro de un horno que luego fue encendido. Tras la intercesión de San Diego, el niño apareció sin quemaduras. El santo solía atribuir los milagros a la Madre de Dios.
     De vuelta a España fue portero y jardinero en el Convento de Santa María de Jesús en Alcalá de Henares, donde entregó su alma al Todopoderoso el 13 de Noviembre de 1463.
     Se dice que al morir, expedía una milagrosa fragancia. Sus restos fueron visitados por varios Cardenales y miembros de la realeza, como el Monarca Felipe II que llevó el cuerpo de San Diego al palacio real, obteniendo así la curación del Príncipe Carlos que se había accidentado. Entró en la inmortalidad bienaventurada el 13 de noviembre de 1463 en Alcalá, y en la gloria de los altares en julio de 1588, bajo el pontificado del Papa Sixto V, culminando el proceso introducido por Pío IV en tiempos de Felipe II.
     La ciudad estadounidense de San Diego, al sur de California, lleva su nombre debido a la misión que establecieron los frailes franciscanos por esa zona.

CURACIÓN DEL PRÍNCIPE DON CARLOS DE AUSTRIA
POR MEDIO DE LAS RELIQUIAS DE SAN DIEGO DE ALCALÁ

El Príncipe Don Carlos de Austria, que sanó 
por mediación de San Diego de Alcalá

     El príncipe Carlos, hijo de Felipe II y su primera esposa, María de Portugal, corriendo detrás de la hija del alcaide, Mariana Garcetas, de quien, según se decía, solicitaba favores de amor que ella le negaba, bajando por una angosta y oscura escalera de caracol del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares, se le fue el pie y se cayó, dándose con la cabeza en una puerta que estaba cerrada, con gran detrimento de su salud.

     El cirujano don Dionisio Daza Chacón, con la asistencia del médico de Cámara, Don Cristóbal de Vega, y del médico personal del príncipe Carlos, Don Santiago Diego Olivares, le hicieron la primera cura, ya que vieron que, aunque estaba inconsciente, sólo tenía una herida de poca extensión en la parte posteroizquierda de la cabeza.

     Al amanecer del día siguiente llegaron el Protomédico General, don Juan Gutiérrez, y los cirujanos reales Portugués y Pedro de Torres. A los diez días de la caída le surgieron vejigas inflamatorias de la piel llenas de pus, y se le hincharon los párpados, la cabeza, los brazos y el pecho.

     Doce días después de la caída llegaron a Alcalá de Henares el propio Monarca Felipe II con el Doctor Mena y el anatomista Andrés Vasilio.

     Al no encontrar cura alguna, el confesor del Rey, Fray Bernardo de Fresneda, y el del Príncipe, el Padre Maestro Mancio, determinaron sacar a Fray Diego de San Nicolás, futuro San Diego de Alcalá, del arca sepulcral donde yacía en el Convento de Franciscanos de Santa María de Jesús para suplicarle que intercediera para que se realizase el milagro de la curación del Príncipe.

     Llevaron el cuerpo del fraile en procesión desde el Convento hasta el Palacio Arzobispal.

     Ya en los aposentos del príncipe Carlos, sacaron el cuerpo incorrupto de su arca y lo colocaron en unas andas. Estaba amortajado con un lienzo cosido. Descosieron la mortaja por la parte de la frente y ojo izquierdo hasta la sien y colocaron el cuerpo de fray Diego sobre las rodillas del príncipe Carlos, para que él le tocase el cráneo con la mano.

     Después de unos rezos, colocaron otra vez el cuerpo incorrupto de fray Diego de San Nicolás con mucho cuidado en su arca.

     Y con gran solemnidad arrancó la procesión de vuelta hacia el Convento de Franciscanos de Santa María de Jesús para depositar allí el cuerpo del hermano lego.

     La mejoría fue inmediata y a los pocos días le desapareció la fiebre.

     Cuando se pudo levantar, se pesó, llegando a tres arrobas y una libra, con «calzones, jubón y ropilla». En gratitud, el Príncipe entregó al Convento franciscano tres arrobas de oro y tres de plata.

     A mediados del mes de julio de ese mismo año, 1562, el príncipe Carlos partió de Alcalá de Henares hacia Madrid.



domingo, 12 de noviembre de 2017

DESDE EL PÚLPITO: REFLEXIONES DEL PADRE HERNÁN VERGARA


          Comenzamos desde hoy a compartir algunas breves reflexiones de nuestro hermano y amigo, el Rvdo. Padre Hernán Vergara, Párroco de Cristo Rey, en Baja California (México)





     Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

     Muchos católicos conocen la Doctrina, los fundamento de la Religión, su historia, los milagros portentosos del Santo Rosario, tratan de ser buenos, pero enfrentan un serio problema: No pueden dejar de pecar.


     Entienden que está mal, que les hace daño el pecado, pero, no pueden dejar de pecar; ésto provoca serios problemas en la vida personal, lo común, es que se cansan de luchar y se resignan (hacer las paces) con el pecado, procurando no caer más abajo. Debemos aclarar unos puntos, para mejor entender la naturaleza humana (no justificar o autorizar el pecado). 

   1º El hombre consta de dos partes esenciales: cuerpo material y alma espiritual. 

   2º Nuestros primeros padres pecaron gravemente en el Paraíso transgrediendo el precepto divino que Dios les había impuesto para probarles, perdieron los dones preternaturales, y quedaron sujetos al señorío de la muerte y a los ataques constantes del demonio. 

   3º Todos ser humano nace en pecado original, por eso la naturaleza humana tiene una inclinación natural al pecado. Cuando recibe el Santo Bautismo se borra o quita el pecado original y es elevado a hijo adoptivo de Dios por la gracia. 

   4º Dentro del ser humano, lleva un enemigo interior como consecuencia del pecado original, que es la concupiscencia: malas inclinaciones que lo inducen al pecado (no quitan la libertad), para vencer esta mala inclinación requiere de la oración y de la mortificación. 

   5º De tal suerte que dentro del hombre está la lucha, entre el espíritu y la carne, cada uno con deseos contrarios: “Porque la carne tiene deseos contrarios a los del espíritu, y el espíritu, contrarios a los de la carne; son entre sí opuestos, por lo cual no hacéis lo que queréis.” (San Pablo a los Gálatas vers.16) Por esto cuando el cuerpo pide el pecado y se comete, hay una tristeza en el interior, pues el espíritu sufre detrimento, por eso [en ocasiones] no se entiende así mismo el hombre; quiere pecar, pero no quiere, lo cual causa inquietud, si no comete pecado, la carne o cuerpo se revela y enoja. 

   6º A esto, hay que sumarle la guerra que hace el demonio al hombre, de suerte que constituye una alianza de tres enemigos contra el alma: mundo, demonio y carne; para lo cual es necesaria la oración, la vigilancia y la mortificación principalmente:

     “Sed sobrios, y estad en continua vela; porque vuestro enemigo el diablo anda girando como león rugiente alrededor de vosotros, en busca de presa que devorar.” (I Carta de San Pedro vers. 8)

     “Hermanos: Fortaleceos en el Señor y en el poder de la virtud. Vestíos la armadura de Dios, para que podáis resistir las asechanzas del diablo.” (San Pablo a los Efesios vers.1, 10)

     “Porque no es nuestra pelea solamente contra hombres de carne y sangre, sino contra los príncipes y potestades, contra los adalides de estas tinieblas del mundo, contra los espíritus malignos esparcidos por los aires.” (San Pablo a los Efesios vers.1, 11)

     “Ningún otro deseo tiene el demonio, ningún otro negocio, ningún otro empeño que perder nuestra alma” (San Bernardo)




     Por esto, es difícil ser bueno, es necesaria la gracia y la asistencia de Dios, para enfrentarse a uno mismo [carne], al demonio y al mundo. 

¿Qué debe hacer?

   1º Entender que es una guerra irrenunciable, de la cual depende la salvación o la condenación eterna.

   2º Necesita hacer oración, particularmente el rezo piadoso [despacio con atención] del santo Rosario, todos los días.

   3º Confesarse con frecuencia, comulgar, un director espiritual que lo guíe y le indique el camino y las armas de las cuales se debe valer.

   4º Muchas veces Dios permite que el hombre recaiga en pecado, para fundarlo en la humildad [reconocer su miseria], y para que implore el auxilio divino con un corazón contrito y humillado, una vez recibida la gracia, valore lo que se le ha entregado, y no la pierda por una bagatela.

     En esta grave lucha (porque de ella depende su salvación o condenación eterna), es fatal el desánimo, el enojarse con uno mismo o con Dios, sobre todo la soberbia (yo puedo sólo, no necesito de nadie) y el abandonar la oración y los sacramentos.



sábado, 11 de noviembre de 2017

LAS INDULGENCIAS, TESORO DE LA IGLESIA que podemos regalar a las Almas del Purgatorio


 "El que gana indulgencias no se libra absolutamente de la pena que merece, 
sino que se le conceden los medios para saldarla"

 (Santo Tomás de Aquino)




     Bienaventuradas serán las Almas del Purgatorio que en su vida fueron devotas del Escapulario del Carmen; a bien seguro serán liberadas por Nuestra Señora el Sábado siguiente a su muerte, como Ella mismo prometió. Sin embargo, las que no tuvieron la dicha de llevar sobre sus hombros la Librea de la Virgen, ahora se pueden aprovechar de los beneficios del Bendito Escapulario.

      Pero, ¿cómo? Muy fácil: porque la Santa Madre Iglesia, ha concedido una serie de indulgencias sobre aquellos que vestimos cotidianamente el Escapulario Carmelitano; ahora bien, nosotros, en nuestra caridad para con las Almas del Purgatorio, podemos renunciar a esas indulgencias en favor de esas pobres Almas, que ya nada pueden hacer para su propia remisión. Esas indulgencias, serían como un gran rocío sobre las llamas que de continuo acrisolan a aquellos seres difuntos detenidos en el Purgatorio. 

      ¡Qué hermoso acto de caridad! Renunciar a la remisión de nuestros castigos para aplicar aquellas indulgencias a nuestras Hermanas del Purgatorio. ¿Acaso crees que cuando gracias a tu generosidad, algún Alma quede liberada, no se convertirá en una segura intercesora tuya ante el Trono de Dios?



TENGAMOS CLARO QUÉ SON LAS INDULGENCIAS


           En el Sacramento del Bautismo se perdona no solamente la culpa del pecado, sino también toda la pena adjunta al pecado. En el Sacramento de la Confesión se remueve la culpa del pecado y, conjuntamente con ella, también la pena eterna merecida por el mismo; pero el castigo temporal requerido por la Justicia Divina permanece, y este requerimiento debe ser satisfecho sea en esta vida o en la vida futura, es decir, en el Purgatorio. La Indulgencia ofrece al pecador arrepentido la posibilidad de saldar o aligerar esta deuda durante su vida en la tierra.

          El verdadero significado es que las Indulgencias, hace que el penitente, después de recibir el perdón sacramental de la culpa de su pecado, se libera también, por la Indulgencia, del castigo temporal (San Roberto Belarmino, sobre las Indulgencias). En otras palabras, el pecado es totalmente perdonado, es decir, sus efectos totalmente borrados, sólo cuando se ha realizado la completa reparación, lo que significa perdón de la culpa y remisión de la pena.


Bendición Apostólica de Su Santidad Pío XII, concediendo 
Indulgencia Plenaria en el  momento de la muerte.




          La satisfacción de nuestros pecados, comúnmente llamada PENA, impuesta por el confesor cuando éste administra la absolución es parte integral del Sacramento de la Confesión; una Indulgencia, por el contrario, es extra-sacramental: presupone los efectos obtenidos por la confesión, la contrición y la satisfacción sacramental. También se distingue de las obras penitenciales que se puedan realizar por iniciativa del penitente -como son la oración, el ayuno y la limosna-, dado que estas son obras personales del penitente, y su valor depende del mérito de éste, mientras que LA INDULGENCIA brinda al penitente los méritos de Nuestro Señor Jesucristo, de la Virgen Purísima y de los Santos.

          La Indulgencia es válida tanto en el Tribunal Eclesiástico cuanto en el Tribunal de Dios: no sólo libra al penitente de sus deudas ante la Iglesia o de la obligación de cumplir con una pena canónica, sino que también lo libra del castigo temporal del que sea ha hecho merecedor ante Dios, castigo que, sin la indulgencia, el pecador debería recibir a fin de satisfacer la Justicia Divina. La Iglesia, entonces, no deja al penitente irremediablemente en su deuda, ni lo libra de tener que responsabilizarse por sus obras; al contrario, la Iglesia le permite cumplir con las obligaciones que contrajo.

          Aplicando las Indulgencias, la Santa Iglesia no pierde de vista tanto los designios de la Misericordia de Dios como los requerimientos de la Justicia de Dios. Así, la Santa Iglesia determina la cantidad de cada concesión, como también las condiciones que el penitente debe cumplir si desea ganar la Indulgencia.




viernes, 10 de noviembre de 2017

SOR JOSEFA MENÉNDEZ Y LA CARIDAD PARA CON LAS ALMAS DEL PURGATORIO



     La humilde Sor Josefa Menéndez, bendecida por el Sagrado Corazón de Jesús para llevar un nuevo Mensaje de Amor a la humanidad, gozó también del don de Ánimas, mediante el cual podía conocer el estado de purificación en que se encontraban algunas Almas del Purgatorio.

     Durante la Cuaresma de 1922, Dios la pone en relación con el Purgatorio. Muchas almas acuden a Sor Josefa pidiendo oraciones y sufragios. Pasado el estupor de la primera sorpresa, poco a poco se va acostumbrando a las apariciones y confidencias de las pobres pacientes. Las escucha, les pregunta su nombre, las anima y se encomienda a su intercesión. Muchas y provechosas lecciones podemos recoger.

           “No saben cuán diferentes se ven las cosas de la tierra, cuando se ha pasado a la eternidad. Los cargos no son nada delante de Dios, tan sólo la pureza de intención con que se ejercen aun las más pequeñas acciones. ¡Qué poca cosa es la tierra y todo lo que ella encierra! Y a pesar de esto, ¡cuánto se la ama!. Ah, la vida, por larga que sea, es nada en comparación de la eternidad!. No pueden figurarse los hombres lo que es un solo momento de Purgatorio y cómo el alma se consume y se derrite en deseos de ver a Dios Nuestro Señor”.

     Sor Josefa nunca bajó al Purgatorio, pero vio y  oyó a numerosas almas que venían a pedirle sufragios o a darle las gracias porque sus oraciones y sufrimientos las habían librado de caer en el infierno.


Los escritos de Sor Josefa, bendecidos y aprobados
por el Cardenal Eugenio Pacelli, futuro Pío XII

     A veces se acusaban humildemente de las faltas e imperfecciones que las detenían en el Purgatorio. Muchas de aquellas almas eran antiguas religiosas que revelaban a Sor Josefa el motivo por el cual estaban retenidas en el Purgatorio.

     Así, una monja que penaba en el Purgatorio le confesó: “Yo  tenía vocación y la he perdido por una mala lectura. El escapulario de la Virgen me lo había quitado por desprecio”.

     El alma de un sacerdote le reveló: “Bendita sea la infinita bondad de Dios que quiere servirse de los sacrificios de otras almas, para reparar nuestras infidelidades. ¡Cuánta más gloria podía tener ahora en el Cielo, si mi vida hubiera sido otra!”.

      Los nombres de estas almas, desconocidos para Sor Josefa, quedaban cuidadosamente anotados en sus cuadernos, junto con el lugar y la fecha del fallecimiento. Sin saberlo ella, muchos de estos datos fueron objeto de diligentes indagaciones, resultando de la verdad de ellos, un comprobante segurísimo de aquellas comunicaciones misteriosas.



jueves, 9 de noviembre de 2017

EL SACERDOTE DEBE SER MODELO DE SANTIDAD


   "El Concilio Tridentino dice que “los clérigos han de vivir de tal modo que su habito, maneras, conversaciones, etc., todo sea grave y lleno de unción (...).


   Decía San Juan Crisóstomo que “el sacerdote ha de ser tan perfecto que todos lo puedan contemplar como modelo de santidad, porque para esto puso Dios en la tierra a los sacerdotes, para vivir como ángeles y ser luz y maestros de virtud para todos los demás” (...).

   El nombre de clérigo, según enseña San Jerónimo, significa que tiene a Dios por su porción; lo que le hace decir que el clérigo se penetre de la significación de su nombre y adapte a él su conducta (...) y si Dios es su porción, viva tan solo para Dios (...).


La dignidad y la santidad sacerdotal, de San Alfonso María de Ligorio




miércoles, 8 de noviembre de 2017

GRACIAS A TODOS NUESTROS AMIGOS Y LECTORES




     
 Queridos AMIGOS LECTORES de "Como ovejas sin Pastor":


           Hace unas semanas daba las gracias a Dios y a Nuestra Señora por permitirme llegar a las 1000 entradas en este humilde blog; hoy, de nuevo agradezco a la Divina Providencia que a pesar de los muchos problemas en años pasados, durante este 2017, Centenario de las Apariciones de Nuestra Señora de Fátima, he podido conseguir el tiempo y los medios para mejorar un poco la calidad y el número de publicaciones, casi a aquél ritmo inicial de hace seis años, cuando inicié esta pequeño apostolado, sin conocer muy bien siquiera el manejo del blog...




           Compruebo con alegría, como son cada vez más las personas -la inmensa mayoría, jóvenes- que se interesan por la Piedad Católica Tradicional y por la Doctrina de Siempre que comparto en este pequeño espacio. En estos jóvenes dejo el testigo y la esperanza segura de continuar difundiendo la SANA DOCTRINA CATÓLICA.

          El estilo sencillo y didáctico de las publicaciones, hace que resulte fácil dar a conocer las publicaciones de "Como ovejas sin Pastor": ya sea en Google, Facebook, Instagram, Telegram... resulta muy sencillo guardar las imágenes, que realmente son "el anzuelo" y a continuación copiar el enlace correspondiente. 









        


            Que el Buen Jesús y Nuestra Señora, bendigan de forma especial a todas y cada una de las almas que por estas páginas se acercan, no por curiosidad o en busca de novedades, sino movidos seguramente por el susurro de su Ángel Custodio.

          Gracias a Dios siempre sean dadas, por permitirnos ser apóstoles valientes en un mundo aferrado a la Apostasía; mantengámonos fieles apenas un poco más, pues el Retorno del Señor es inminente. 

          Les ruego a todos la limosna de sus oraciones al tiempo que les prometo las mías, pese a lo pobres que son. 

         In Cordibus Iesu et Mariae.



Diego Ortega