domingo, 25 de febrero de 2018

LOS SIETE DOMINGOS A NUESTRO PADRE Y SEÑOR SAN JOSÉ. CUARTO DOLOR Y GOZO

          Por la señal + de la Santa Cruz, etc.

          Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos,confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta.
     Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonareis, por los méritos de Vuestra Preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en Vuestro Santo Amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.

OFRECIMIENTO

          Glorioso Patriarca San José, eficaz consuelo de los afligidos y seguro refugio de los moribundos; dignaos aceptar el obsequio de este Ejercicio que voy a rezar en memoria de vuestros Siete Dolores y Gozos. Y así como en vuestra feliz muerte, Jesucristo y Su Madre María os asistieron y consolaron tan amorosamente, así también Vos, asistidme en aquel trance, para que, no faltando yo a la fe, a la esperanza y a la caridad, me haga digno, por los méritos de la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo y vuestro patrocinio, de la consecución de la vida eterna, y por tanto de vuestra compañía en el Cielo.


DOLORES Y ALEGRÍAS DE

NUESTRO PADRE Y SEÑOR SAN JOSÉ


DOLOR: la profecía de Simeón, al predecir los sufrimientos de Jesús y María.

ALEGRÍA: la predicción de la salvación y gloriosa resurrección de innumerables almas.




ORACIÓN

          Oh Santo fidelísimo, que tuvisteis parte en los misterios de nuestra redención, glorioso San José; aunque la profecía de Simeón acerca de los sufrimientos que debían pasar Jesús y María os causó dolor mortal, sin embargo os llenó también de alegría, anunciándoos al mismo tiempo la salvación y resurrección gloriosa que de ahí se seguiría para un gran número de almas.

          Por este dolor y por este gozo conseguidnos ser del número de los que, por los méritos de Jesús y la intercesión de la bienaventurada Virgen María, han de resucitar gloriosamente.




( Ahora, reza con piedad y devoción un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria )








San José, Patrón de la Santa Iglesia,

ruega por nosotros

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